Daños por pedrisco

Daños por pedrisco

Esperando siempre la lluvia para que la naturaleza riegue los campos de forma homogénea, limpié las naranjas y mandarineros para que estos puedan respirar bien por las hojas, refresque el ambiente, y cuando llega nos hace este estropicio.

A mediados de abril cayo una tormenta que desde casa parecía que se acababa el mundo, ya había llovido con anterioridad y estaba todo bastante mojado, y de repente empezó a caer pedrisco. No era muy grande pero como agricultor ya empiezas a temblar, empiezas a pensar en si por tus campos ha pasado ya o pasara en un rato, si caerá o no piedra en los campos ya que no siempre cae pedrisco en todas partes, a veces a ti no te ha caído y resulta que al campo que linda con el tuyo le ha hecho una destroza.

Al día siguiente cuando pude, me acerque y vi que el pedrisco había llegado a mis campos, no es que hubiera destrozado todo, ni mucho menos pero sí que realizo el suficiente daño como para menguar la cosecha de mandarinas.

La mandarinas eran muy pequeñas, acababan de cuajar, y cualquier golpe por pequeño que este fuera les resultaba devastador, ahora al crecer se ven los daños en toda su magnitud y dan un aspecto muy feo a la fruta, pero aún hay esperanzas (que es lo último que se pierde) según me dicen otros compañeros agricultores de naranjas y mandarinas, que esas heridas se disimulen con el tiempo y que al final será menor el impacto de lo que hora mismo se ve.

Por desgracia en la zona de la Comunidad Valenciana se da con mucha frecuencia el fenómeno del pedrisco, todos más o menos sabemos lo que es, que cuando una masa de agua, cayendo en forma de lluvia pasa por una zona muy fría, las gotas de agua se forman en pequeños bloques de hielo que se llaman granizo y al caer como piedras pues se les llama pedrisco.

 Este tipo de daños el comercio los rechaza por las imperfecciones que se ven, pero por dentro las mandarinas y naranjas están tan buenas y sabrosas como  las que no han sido afectadas por el granizo. Estas pérdidas en ventas que tanto tememos los agricultores, y no sin motivos porque puede darse el caso de perder toda la cosecha del año, el esfuerzo y los jornales (salarios), de ahí que aun teniendo seguro de la cosecha estén, o estemos atentos a los cambios de estado del clima.

Los seguros son casi obligatorios el hacérselos, sobre todo si por la zona donde se tienen plantadas las naranjas y mandarinas suele darse algún tipo de fenómeno atmosférico que tire al traste todo el trabajo realizado en la temporada, estos seguros nunca te cubren el total de la cosecha, ellos siempre evalúan que el comercio algo se llevara y eso queda exento del cobro del seguro.

Yo ya di parte a mi seguro y han venido para formalizar el ocaso, pero lo que me sorprendió es que el perito no subió a los campos de naranjas y mandarinas a ver el suceso, a ver que daño había causado el pedrisco, hasta donde llegaba el mal para poder valorar la cuantía, o tan siquiera verificar que lo que le decía era cierto y no me lo estaba inventando. Al preguntarle por qué no subíamos a evaluar los daños me contesto

-Quizás vuelva a granizar y tendríamos que volver a evaluar la cosecha, así que solo subiré una semana antes de que empieces la recolección.

Al oír “quizás vuelva a granizar” me temblaron las rodillas, pero estaba en lo cierto, cabe la posibilidad de que vuelva a granizar y perjudique de nuevo las naranjas y mandarinas.

El hecho de que la fruta esté dañada por fuera no interviene para nada en el sabor, textura o zumo de las naranjas y mandarinas, nuestras naranjas estarán tan buenas y sabrosas como siempre, además las elegimos de una en una, escogiendo siempre la que mejor está en ese momento, asegurándote que recibirás las naranjas que esperas.

Esperamos que disfrutes de nuestras naranjas valencianas y mandarinas.

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